* Con mis mejores deseos y con todo mi cariño *

jueves, 14 de abril de 2016

Mandalas, al encuentro con tu Paz Interior (III)

"Los Mandalas para los niños"

Además de favorecer la concentración, los mandalas también pueden ser muy beneficiosos para los niños con necesidades especiales, ya que les ayudan a relajarse y refuerzan sus capacidades


Pintar mandalas es un arte terapéutico del que todos disfrutamos a menudo.

Ahora bien, desde hace unos años el uso de los mandalas en las aulas de los colegios está trayendo grandes beneficios en el desarrollo físico y emocional de los niños que debemos tener en cuenta.
Estamos ante un recurso sencillo, económico y atractivo que ofrecerá a tus hijos un mecanismo maravilloso para potenciar desde su concentración y su imaginación hasta la propia expresión de sus emociones.
Hoy en nuestro espacio queremos enseñarte por qué el relajante ejercicio de pintar mandalas es también muy beneficioso para los más pequeños.

Pintar mandalas: el arte del círculo



Decía Gustav Jung que los mandalas (“círculo” en sánscrito) nos traen esa figura esencial –y trascendental–  que representa el equilibrio y la perfección.
Nuestro cerebro es un claro ejemplo de la evolución humana, ahí donde tenemos integradas determinadas imágenes capaces de ofrecernos calma y armonía.
  • La figura de los círculos transmite a los niños un “limite visual” en cuyo centro acontece la fantasía, el movimiento y la magia. Más allá, estaría el caos.
  • El mandala es un estímulo visual que les invita a crear, a imaginar, a encontrar armonía entre el desorden.
  • Para los budistas, el mandala y esa forma circular nos ayudan a “estructurar” nuestro interior. Por ello resulta tan adecuado ofrecer a nuestros hijos estos dibujos desde edades tempranas.

Pintar mandalas, una estrategia para potenciar la concentración



Si a la fascinación natural de los niños por los colores y por el ejercicio de colorear le añadimos el atractivo visual de los mandalas, tendremos de inmediato esa combinación idónea para conseguir los siguiente:
  • Cuando pintan, los niños guardan silencio y se concentran. Existen mandalas de mayor o menor complejidad, y cuanto mayor sea la diversidad, mayores serán los procesos cognitivos que apliquen: atención, flexibilidad, imaginación…
  • Un mandala debe completarse para crear un efecto, un impacto visual y emocional. Los niños lo saben, y esperarán a terminarlo para poder enseñártelo con orgullo.
  • Ese proceso para la finalización del mandala estimula en el niño la capacidad de logro y la responsabilidad.

Los mandalas, aliados para niños con necesidades especiales


A día de hoy, son muchos los educadores y pedagogos que hacen uso de los mandalas en las aulas de educación especial.
  • Pintar mandalas es muy útil para niños con síndrome de Down o autismo, les permite relajarse, controlar los movimientos estereotipados y encontrar un canal de expresión más que fabuloso.
  • Los niños con TDAH (trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad) disfrutan mucho con este ejercicio: pintar mandalas les relaja, les permite concentrarse y reforzar su capacidad de logro.

Pintar mandalas para desarrollar la motricidad fina y la coordinación “mano-ojo”

En nuestra actualidad nos llama mucho la atención cómo nuestros hijos son llamativamente hábiles con las  nuevas tecnologías: desplazan pantallas, abren mensajes, amplían imágenes…
El estímulo visual de los móviles y pantallas es muy favorecedor, pero utilizado en exceso sobreexcita demasiado sus sentidos y su cerebro.
Debemos limitar el uso de estas tecnologías en la medida que nos sea posible.
En cambio, pintar mandalas supone un gran beneficio a nivel madurativo para el cerebro de un niño por las siguientes razones:
  • Potenciamos la coordinación “mano-ojo”.
  • La “pinza inteligente” de esos dedos permite que mejore también muchas de esas conexiones cerebrales que los niños de entre 2 y 8 años deben potenciar de forma gradual pero constante.
  • Gracias a ello, podremos ir viendo cómo mejora la precisión de su escritura, su forma de manipular objetos, de atarse las zapatillas.
  • Focalizarán mejor la atención en el día a día y podrán discriminar mejor los estímulos al haber desarrollado tanto la atención a la hora de pintar mandalas.

Cómo aplicar en el día a día el arte de pintar mandalas en los niños

Pintar mandalas no debe ser una “tarea”. No debemos imponerlo, es necesario que lo vean como un placer.
  • Encuentra el mejor momento del día para ofrecerles las láminas para colorear. Si ese día ya han pintado mandalas en el cole, es recomendable que no lo hagan en casa para no sobrecargarles.
  • Permite que los propios niños elijan los mandalas que más les interese.Existen láminas con animales, estrellas, figuras de árboles o simples dibujos geométricos que ellos mismos pueden elegir.
  • Ve aumentando la complejidad poco a poco. De ese modo, los motivaremos mucho más.
Para concluir, recuerda que en internet puedes encontrar muchas páginas donde descargar de forma gratuita muchos mandalas listos para colorear.

* Fuente:
 








Hasta pronto, cómplice!




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